La refundación de la República PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Frente Social Demócrata   
Viernes 01 de Agosto de 2008 08:25
Rolando Araya

La mayoría del pueblo sigue pensando que es posible arreglar los problemas de hoy con un mejor Presidente, o con un mejor equipo de personas en el Gobierno. Posiblemente, esta forma de pensar ayuda a perpetuar los males que padecemos. En efecto, aparte de la incapacidad, la impericia, el cinismo y el despiste de los actores de los últimos tiempos, hay algo que es necesario reconocer: con el actual estado de cosas, nadie puede hacer nada, aunque llegara al poder el mejor de los costarricenses.

Pero la mayoría sigue esperando el milagro. Con el paso de los años, hemos acumulado enormes problemas como el caos urbano en la región metropolitana, con costos que se miden en miles de millones de dólares por año, la degradación de la infraestructura pública, la criminalidad imparable, la creciente mejenga parlamentaria basada en el virtual poder de veto de cada diputado, la parálisis del aparato estatal, la degeneración de los partidos, el centralismo, la corrupción, el mercantilismo en la política, la desigualdad y la desintegración social, la pobreza, el atraso económico. Agreguemos a esto, la crisis energética, la crisis alimentaria y los efectos aterradores del calentamiento global.

Tenemos, está claro, una democracia enferma. ¿Y el capitán? Después de haber hecho elegir dos magistrados de la Sala Constitucional, partidarios de su reelección, para reabrir un fallo producido tres años atrás, con el cuento de que él sería el iluminado Presidente que necesitaba el país, el pueblo se pregunta: ¿dónde está el capitán? El barco empieza a hundirse y no se resuelve ningún problema. Tampoco se siente una oposición con capacidad de acorralar al Gobierno para exigirle la saludable destitución de su representante ante el Banco Centroamericano. ¿Qué hacer entonces? ¿Otra campaña, otros partidos, otros candidatos haciendo creer que esta vez sí, que es cuestión de quitar a este para ponerme yo, o cambiar las ideas económicas?

Ya no. Ahora el reto es mucho más serio. Debemos darnos cuenta de que eso que llamamos “el sistema” está colapsado, que tiene el chasis quebrado. Ya no hay soluciones convencionales. La necesidad de una reforma general de la Constitución ya no es una preferencia. Empieza a ser una condición. Y ante ello sí, ahí hace falta un director de orquesta, capaz de alcanzar un gran acuerdo nacional para afrontar la crisis. El país necesita una auténtica refundación. Cuando una casa no aguanta más reparaciones, hay que reconstruir desde las bases. La refundación de la República empieza por un cambio de actitud, suyo y mío, de todos, pues todos somos responsables de lo que pasa.
Ultima actualización ( Martes 05 de Agosto de 2008 19:15 )