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Palabras de Luis Gmo. Solís en La Lucha |
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Escrito por Luis Guillermo Solís
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Domingo 04 de Mayo de 2008 20:06 |
Queridas compañeras, queridos compañeros:
Hemos sido convocadas, a conmemorar la PAZ, no la guerra que la antecedió.
En un día como hoy cada cual debe recordar a sus muertos con reverencia y cada cual, también, tiene la obligación de honrarles exaltando las razones que les llevaron al sacrificio.
En un día como hoy, mal haríamos desacrando los altares desde los cuales unos y otros hemos construido buena parte de nuestros imaginarios políticos.
Eso ni lo queremos, ni lo pedimos...
Fue aquella guerra – como todas las guerras – una que se libró por los mejores y por los peores motivos, usando las mejores y las peores armas; siendo terreno de incontables actos de desprendimiento y de heroísmo, pero también de inenarrables horrores y también inútiles, actos de brutalidad.
Por eso no estamos aquí para recordar la guerra, ni para exaltar la victoria, ni siquiera para consolarnos por nuestros muertos, sino para conmemorar la Paz.-
Es decir, venimos a constatar los hechos que, engendrados en una fría y oscura noche en el Alto de Ochomogo, permitieron tras un desgarrador parto el nacimiento de un país nuevo en el que la sangre derramada se convirtió en savia vital que alimentó a legiones.
Esa República surgió de las visiones de cuatro figuras emblemáticas: Sanabria, Calderón, Mora y Figueres, pero fue también, el fruto de quienes liderados por ellos, comprendieron en las décadas posteriores la necesidad de nutrirla, promoverla y potenciarla. Quienes estamos aquí somos herederos de esa tarea y tenemos una obligación histórica de continuarla.
Hay fuerzas en el país y fuera de él que están empeñadas en robarnos la PAZ tan largamente cultivada. Son fuerzas poderosas sin duda, pero no “incontrastables” para las que la herencia del 48 debe ser aniquilada bajo el dudoso pretexto que hay que “darte la vuelta a esa página de nuestra historia” en aras de un espejismo consumista, basada en mercados libres que sólo inequidad producen.
A esas fuerzas las y los herederos del 48 hemos venido a decirles, en esta Lucha Sin Fin que ayer fue campo de batalla y hoy es surco en el que se siembra la semilla de la unidad, que empeñaremos nuestros mejores esfuerzos para remozar el Pacto que un día hizo posible el surgimiento del Estado Social de Derecho en Costa Rica.
Esa tarea no será fácil ni será rápida. Comprendemos la complejidad. Pero puestos en perspectiva el desafío de la unidad del conglomerado de fuerzas progresistas que hoy nos oponemos al modelo neoliberal y desalmado que pretende ser hegemónico, no es mayor que el que enfrentaron hace sesenta años en Ochomogo quienes – todavía con la sangre fresca en sus uniformes y el olor a pólvora en sus entrañas – tuvieron que anteponer el interés común al del partido que, al fin de cuentas, es un interés siempre inferior que el del pueblo que le da razón de ser.
Que retumbe entonces un nuevo grito desde las montañas de La Lucha y San Cristóbal! El grito que convoca a la construcción de un pacto de consecuencia con la historia de Costa Rica. Un pacto por una sociedad justa, por un Estado eficiente y fuerte, por una política honesta y por la construcción de una sociedad de ciudadanas y ciudadanos activos, prósperos y solidarios, amparados por un régimen de oportunidades crecientes para el mayor número.
Esta es nuestra promesa a los que hicieron posible la Paz: no ceder en el empeño de defender la justicia social, derrotar a la politiquería y generar igualdad desde la oportunidad.
¡Viva la Paz de los valiente! ¡Viva la Paz de los humildes! ¡Viva Costa Rica! |
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Ultima actualización ( Lunes 05 de Mayo de 2008 20:56 )
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