Estadio Nacional, ¿más cuentos chinos? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Frente Social Demócrata   
Domingo 21 de Septiembre de 2008 11:26


Leonor Isabel Antillón Sargent

Érase un país nutrido por los cuentos chinos …

Ver el enorme campo que dejó el viejo Estadio Nacional, es un regalo para la vista y la imaginación, y virtualmente, verlo sembrado de vegetación,
con aceras y áreas para el deporte, y el ejercicio, es un placer enorme.

¡Pensar que para todo eso, y para la salud del cuerpo y el espíritu, fue donado su terreno!

Pero cuando pienso en que ahí se construirá, no sabemos a qué precio, un nido de cuentos chinos, que traerá mucha contaminación vehicular y sónica, menos área verde y mucha más tortura para la zona, con el ya tradicional e inmanejable movimiento de gente y con el menoscabo de nuestro único pulmón citadino, que ya se invade con variadas torres de concreto, es como para causarle pánico al más pintado.


Entonces un cúmulo de dudas surgen en muchos de nosotros.

Lo primero: ¿Cuánto nos costará el famoso edificio?

Porque, si por lo que está pasando con la historia de las donaciones, bonos y otros cuentos falseados, estamos comprobando que en todo lo que los chinos aparecen, hay secretismo, compadrazgos de beneficio, cifras no muy fieles y otros comportamientos que nuestros presidentes han demostrado tener y que además califican de “mentirillas piadosas”, o de que son actos de obediencia debida, a los mandatos de los nuevos
extranjeros, ¿será ése el nuevo sistema chino de manejar el país?

Temblamos al pensar en lo que realmente está detrás de todo esto.

Y por ser confiados, los citadinos no pensamos más allá de nuestra provinciana imaginación, que sólo nosotros creemos que es mundana.

Porque demostrado está que nuestra imaginación no da para tan enorme menú de fábulas orientales, se queda corta. Tal vez porque nuestra naturaleza es ser crédulos.

Entonces, una vez aclarado el punto primordial de su verdadero costo y de que todo el dinero que se traiga y se lleve, sea transparente y sin comisiones, asesorías o negocios a los privilegiados, y otras cosillas no muy claras, que puedan ser atraídas por este gran negocio (recordemos el caso Alterra), y sin el peligro de entregar nuestra obediencia a condiciones comprometedoras, y sin que al final tengamos que pagar un elevado costo social, legal o político. Que se proceda a construirlo, pero no en La Sabana.

No pocos saben que un estadio de esa envergadura, necesita más espacio, como el que tienen los chinos en su enorme territorio. Y que además debemos hacerlo en una zona más alejada del centro de oxigenación de San José, donde haya más espacio, como la zona al Oeste de Pavas, o la
Carpio, o Desamparados, u otras áreas, que empobrecidas, crecen sin control y en abandono. Eso daría muchos empleos, vigilancia y mejor planeamiento vial,  a los asentamientos marginales.

Así es como se planean las mejoras sociales de las zonas en abandono, que en la ciudad pululan y crecen sin control.

Así también es como se ataca la pobreza, abriendo espacios de más progreso económico para zonas que más lo necesitan.

Ya la zona de La Sabana está muy invadida de condominios, vías congestionadas y gente con estrés. No es bueno agregar más leña a esta saturación.

El oxígeno es un bien más valioso que el oro. No lo desperdicien. Pues si un solo árbol nos nutre con mucho. ¡Cómo nos beneficiaríamos con cientos de ellos!

Ojala podamos recuperar ese valiosísimo espacio para el bien de todos.