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Para avanzar políticamente |
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Escrito por Javier Solís
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Domingo 04 de Mayo de 2008 23:34 |
0. Antecedentes
0.1 Varias personas y algunos comités patrióticos han planteado la necesidad de darle organicidad política al movimiento ciudadano que libró la lucha por el No al TLC. Este comentario es una reacción o contribución a ese planteamiento. Tengo ante mí cuatro documentos: de Isabel Ducca: Para la resistencia social; de Guillermo Quirós: Qué hubiera ocurrido en CR si ganaba el NO; de Luis Paulino Vargas, Construcción de alternativas más allá del TLC; y de Fabio Enrique Delgado Hernández (Frente San José Norte 1856): Impulsemos la formación de una gran coalición social y patriótica. Las siguientes ideas, algunas convergentes y otras divergentes, han sido inspiradas por esos documentos...
0.2 Mi punto de partida es que el movimiento del No ha sido un hecho social y político inexistente en CR desde 1948, que tuvo características de avalancha social nacida de la más profunda conciencia popular, pero que fue derrotado los últimos tres días por la simple amenaza de que romperíamos comercialmente con los Estados Unidos. El miedo a la inseguridad económica y la incertidumbre política dieron al traste con la bella primavera democrática, solidaria y antineoliberal.
0.3 En las semanas siguientes sólo me llegaron análisis plañideros que inventariaban los trucos, fraudes, mentiras o inmoralidades de los defensores del Sí. Me pareció encontrar una buena dosis de romanticismo sobre el heroísmo, la generosidad y el entusiasmo de los activistas del No y ausencia de búsqueda a debilidades. Sólo Guillermo Quirós pareció darse cuenta de que la derrota podría tener causas endógenas también dentro del No.
0.4 No pongo en duda ni en discusión las extraordinarias fuerzas democráticas y ciudadanas que se manifestaron en esa lucha, su generosidad, su transparencia, su creatividad. Pero probablemente también su ingenuidad. La espontaneidad y descentralización del movimiento creó la ilusión de que éramos capaces de desafiar el poder capitalista transnacional y de ganarle. No contamos con su astucia. Y después nos pusimos a llorar. ¿Adónde estamos hoy?
1. Causas estratégicas endógenas de la derrota
Mi opinión es que hubo más que errores circunstanciales en la lucha. Desde un principio se manifestaron causas estratégicas.
1.1 La primera fue creer que se trataba simplemente de rechazar el tratado. Aunque hubo pensadores clarividentes, las tácticas electorales no respondieron a una batalla política de cambio de modelo, una verdadera batalla constitucional de mediano y largo plazo, cuya primera etapa era el Referéndum. Se trataba nada menos que de arrebatarle el poder político a sus detentores actuales, echarlos, y salvar lo que nos queda de un modelo solidario. La palabra política fue anatematizada, satanizada. No se quiso hablar del control del estado y del dinero ¿Cómo puede alguien encabezar esa lucha y decir al mismo tiempo que no quiere mancharla de política? Respondía a los sentimientos reinantes en el movimiento, pero ese ha sido el error principal. Eugenio Trejos repitió a diestro y siniestro que él volvería al rectorado y que no aspiraba a ninguna posición política. Solo quería ganar una batalla. No la guerra. Creo que cerrar los ojos al hecho de que se trataba de una lucha política, castró al movimiento desde un principio.
1.2 Una batalla de esa envergadura por el poder político no se gana con simple buenas intenciones, espontaneidad y voluntarismo. Requiere de un proyecto estratégico. Requiere de un análisis con rigor científico. Requiere de un trabajo sistemático. Ningún movimiento espontáneo ha ganado nunca una batalla política. La ausencia de rigor del contenido de las categorías sociales que se siguen usando en los análisis de estos hechos mantiene viva esta debilidad.
1.3 El discurso antipolítico y, sobre todo, antipartido político, fue una constante en todo el proceso. El renegar de ser simpatizante del PAC o de otro partido fue visto, en mi experiencia individual, dentro del movimiento del No como una virtud o fortaleza. ¡Ésta iba a ser la batalla de una nueva realidad política que no quiere saber nada de los partidos! Y los más increíble fue que ese discurso caló hasta en las filas del PAC, que pasó a la clandestinidad durante el proceso. Quizá estaba acomplejado por haberle permitido a Oscar Arias robarle la iniciativa del referéndum a José Miguel Corrales y evitar que recogiéramos 150.000 firmas para obligar al TSE a convocarlo. No queremos nada que ver con los políticos. Entonces ¿que estaban haciendo? ¿rezando el rosario? La ausencia de la experiencia electoral de los partidos se vio en los resultados.
1.4 Y luego, esa batalla requiere de organicidad. Defender la atomización o autonomía del movimiento popular es, o ser un ingenuo de buena voluntad o no saber nada de cómo funciona el poder en la sociedad. Después hablaré de sociedad civil y sociedad política. La organización es la multiplicación, no la suma, de las fuerzas individuales. Crea sinergia social. Crea un sujeto colectivo. La organización nace de los objetivos comunes, el diagnóstico compartido, los planes y métodos de lucha también compartidos y las distribución de tareas. Todos haciendo de todo todo el tiempo es una derrota cantada. No hay que inventar el agua tibia. La ciencia social ya tiene todo ese proceso desmenuzado y categorizado. Si una potentísima convergencia social y política producida por el rechazo al TLC hubiera tenido un mínimo plan estratégico y una organicidad básica, ahora estaríamos en la etapa de cómo administrar el triunfo, para lo que tampoco estábamos preparados, a no ser haciendo manifestaciones.
1.4 Hubo dos categorías sociales en la primera línea de combate: los sacerdotes y los universitarios, profesores y estudiantes. A ambos debemos buena parte de la dosis de ingenuidad y de la ausencia de la dimensión del poder. Ambos juegan a estar por encima o fuera del poder político. Tampoco se quieren ensuciar. Los sacerdotes fueron, de lejos, el factor más dinámico del proceso. Pero también. Dan batallas morales, no políticas. Tienen que arrastrar su condición de representantes oficiales de una institución que es parte del sistema del poder opresor. No se les podía pedir más de lo que dieron. Pero dieron su batalla solos, un poco fuera del movimiento mismo. En otro contexto organizativo pudieron provocar un efecto mucho más sólido y multiplicador. Por ahí oí alguna valoración escéptica y hasta anticlerical de su postura. Los que así piensan no están bien informados o son tributarios de las tácticas de manipulación de la fe religiosa del pueblo. Sí lo estaba Oscar Arias que trató de abortar desde un principio su toma de posición.
1.5 La ausencia de organicidad y de lógica del poder permitió que en alguna forma y en los mecanismos encargados de exhibir las debilidades del No, aparecieran los eternos dirigentes de la izquierda robando cámara. Ya han sido reiteradamente derrotados como alternativa política, mantienen un discurso verbalmente radical, de la vieja guerra fría, de confrontación retórica con el poder constituido, pero no tienen proyecto, quizá sólo protagonismo. La Nación se ha regodeado echando para arriba a algunos de ellos para luego tirarlos al suelo y jugar con ellos. Algunos pequeños grupos mantendrán siempre su vocación testimonial, pero nunca parirán un nuevo proyecto. Son nostálgicos de años dejados atrás irreversiblemente. Otro tanto habría que decir de los dirigentes sindicales. Las batallas por salvar las empresas estatales se están perdiendo una a una, sin que pase nada. No hay fuerza social cohesionada. Sólo protestas verbales o salacuartazos.
2. ¿Qué hacer?
La tarea más urgente parece ser la de salvar todas las fortalezas del movimiento del No y de los comités patrióticos. ¿Cómo hacerlo? ¿Hacia dónde ir?
2.1 Quizá lo primero sería desencadenar un debate sobre la naturaleza misma del movimiento del NO, sus componentes, características, fortalezas, debilidades, condiciones. Es decir, saber qué fueron y qué pueden seguir siendo. Hay que poner en juego varias categorías.
2.1.1 Una cosa es ser una organización civil, con vocación de servicio y objetivos sociales muy puntuales, una ONG, y que responde a una caracterización precisa y a métodos de acción propios. Otra cosa es ser una organización política que lucha por conquistar el poder del estado y administrarlo. En el movimiento del NO hubo pretensión de ser organización civil, pero con objetivos de infligirle una derrota estratégica al poder del estado. La organización política, para ser eficiente y eficaz tiene que responder a una visión de futuro, de conjunto, de largo plazo, aunque haya objetivos particulares y metas intermedias y temporales. La visión de estado no se improvisa. En Costa Rica existen componentes clarísimos, pero no se ve cómo se va a armar el rompecabezas.
2.1.3 La organización política por excelencia, que no parece tener remplazante en la democracia representativa occidental, son los partidos. Los partidos son organizaciones ciudadanas para la lucha por el poder del estado y su administración. Hay instituciones políticas o mecanismos que pueden llamarse democracia directa o participativa, como el referéndum. Pero por el momento nadie ha inventado otra forma de recoger la voluntad ciudadana sobre el poder del estado que no sean los partidos políticos.
2.1.4 El liderazgo, es decir, la facilidad de convencer y de conquistar la confianza de los conciudadanos es un fenómeno antropológico inmemorial. Pero hay falsos y verdaderos. Los que se conquistan con engaños, dinero o coerción son falsos. Pero hay otros naturales y otros ganados honradamente. ¿Con qué características? Clarividencia por encima de la media, capacidad de comunicar, comunión e interpretación de la conciencia popular o de la mayoría, más entrega en el trabajo y el estudio, más conocimiento. Nunca será una maniobra para controlar o dominar a los demás. Pero son una institución legítima y necesaria en las complejas sociedades modernas. Hoy, con el lugar dominante de la cultura audiovisual, el líder necesita convertirse en un icono gráfico. A los líderes se les suelen confiar responsabilidades más amplias y determinantes. El liderazgo no se improvisa y menos si se debe ejercer institucionalmente. El último caso, que no es ciertamente el primero, es el de Andrea Morales. La tentación del romanticismo de que todos tenemos los mismos derechos aunque no tengamos las mismas capacidades es muy grande en todos los movimientos incipientes y rupturistas. No se preparan estadistas en cursos "fast food". Una cierta madurez es indispensable, que no siempre tiene que ver con la edad. Toda esta materia ya está más que analizada científicamente. Hay que acceder a esos estudios y hacer un plan.
2.1.5 Todo esto debe de estar enmarcado en una diagnóstico lo más ajustado posible a la realidad social. No puede surgir de fantasías ni de intereses particulares ni de lugares comunes y menos de visiones erróneas. Es decir, cualquier movimiento que pretenda conseguir resultados verdaderos o reales, tiene primero que embarcarse en un esfuerzo de estudio y de análisis, obviamente colectivo. Para nuestra dicha, en Costa Rica existen prácticamente todos los componentes de un diagnóstico con visión de futuro, aunque dispersos.
2.2 ¿Qué hace falta? A mi entender, prescindiendo aquí de lo que son o puedan ser los comités patrióticos, 2.2.1 un fuerte movimiento fundacional, constituyente, que vea la CR de los próximos 25-50 años.
2.2.2 A partir de esa voluntad constituyente ha de salir un plan estratégico de acción, sin rigideces porque en la vida humana todo es un proceso. No hacerse ilusiones que con batallas parciales ocasionales, pueda haber cambios definitivos. Sólo con batallas que se enmarquen en un plan a largo plazo.
2.2.3 Darle organicidad a todo ese movimiento fundacional. La organización de los individuos produce sinergia social, es decir, multiplica sus capacidades, como en física. El aislacionismo y pretendida autonomía atomizada conspira contra cualquier cambio a largo plazo. No se trata de crear estructuras de mando arbitrario y vanidoso, sino de trabajar sistémicamente, como un sujeto colectivo, con diversificación y distribución de funciones y tareas, plazos, objetivos, responsables, calendarios. También, sin descubrir el agua tibia, porque las técnicas de la organización, la planificación, la gerencia, la participación, etc. ya están descubiertas.
2.3 Iniciar ese proceso es ponerse en estado de ánimo de escuchar, observar, aprender, pero también de debatir, a veces acaloradamente. Es un proceso lento de muchas otras de hablar y escuchar. Pero la pregunta del momento es ¿Quién va a convocar el proceso? Para que se constituya ese sujeto convocante es necesario audacia, credibilidad, ni resabio de sectarismo y mucho tiempo disponible.
Termino con una cita de un artículo de José Vicente Rangel, exvicepresidente de Venezuela:
Historia viva: El 1o. de diciembre de 1972 Fidel Castro, de visita en Chile, tuvo un acto de masas en el estadio Nacional. Casi al final de su discurso preguntó: "¿Quién creen ustedes que ha aprendido más en estos años de confrontación? ¿La derecha o la izquierda?".
El público presente gritó; ¡La izquierda!. Y Fidel replicó: "Permítanme diferir de ustedes. Yo creo que quien ha aprendido más en esta confrontación es la derecha y lo está demostrando: quien conquista la clase media, gana la confrontación" (Sin comentarios)... |
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Ultima actualización ( Lunes 05 de Mayo de 2008 20:52 )
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