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Mariano Figueres Olsen Entre tanto equivocarse de este gobierno, aunque sea a pura ley de probabilidades a alguna hora debería hacer algo bueno. Dentro del Frente Social Demócrata, algunas personas venimos comentando que ya es hora que nuestro país restablezca relaciones diplomáticas completas con Cuba. Eso está maduro desde hace rato.
Hay muchas razones para hacerlo. Y si este gobierno no se anima a tener razones, por lo menos debería tener justificaciones. Veamos algunas. Se puede decir que es lo lógico el tener relaciones con nuestros vecinos de la región, máxime dentro de una proclamada política de relaciones internacionales de apertura y de crecimiento de la presencia costarricense en el mundo.
Sería correcto admitir que hemos faltado a nuestra palabra, cuando en el pasado hemos prometido la reapertura de relaciones. Se puede alegar que a pesar de nuestras "diferencias" con Cuba, no estamos de acuerdo con el bloqueo estadounidense, y que una manera de oponerse al bloqueo es buscando la apertura de relaciones. Podemos ser arrogantes (que a este régimen "rohrmosiano" no le cuesta nada) y plantear que con eso lograremos "ejercer influencia" para que las cosas en Cuba se manejen como algunos aquí piensan que debe ser. Podemos madurar y pensar que nuestras relaciones internacionales deben dejar de ver solo al norte, y que debemos acercarnos a Latinoamérica. Bien valdría ser agradecidos, por las incontables misiones de médicos cubanos, por tanto servicio médico brindado allá, y por la enorme cantidad de becas recibidas por jóvenes costarricenses. Tiene lógica fortalecer las relaciones con un socio comercial que viene siendo cada vez más importante para nuestro país. Hasta se puede ser pendejo y decir que "es que ya Fidel no está al mando". Incluso la decisión puede tomarse por estrategia de imagen, para tratar de convencer a por lo menos la mitad de este país, que no somos perro faldero de Bush. Se pueden formular todo tipo de discursos "cancilleriles" y "rohrmosianos" para adornar el asunto. Adelante con las razones, o justificaciones. Sobran.
La realidad de las cosas, es que aunque algunos no lo sepan, o se rehúsen a saberlo, o no quieran admitirlo, a la Revolución Cubana se le pueden apuntar desaciertos (como a cualquier proceso), pero claramente ha realizado una inversión social impresionante y envidiable. Lo ha hecho con sacrificios verdaderamente heroicos, soportando durante casi medio siglo la agresión más grande (por su duración) que haya llevado a cabo los EEUU a nación soberana alguna. Aún así, Cuba ha invertido en vivienda, y más en salud, y todavía más en educación. Ha hecho lo que se debe hacer (por cierto que con gran dignidad): ha potenciado a su gente por medio de la inversión social. Cuando el bloqueo genocida caiga, por las razones que sean, Cuba será en muy corto tiempo la potencia regional del Gran Caribe. Obviamente se beneficiarán más los países que con anterioridad hayan estrechado lazos con la gran tierra de Martí. Por esa razón, si no es por algo más correcto y digno, aunque sea por burdo interés propio, ha llegado la hora (y desde hace rato): Costa Rica debe restablecer sus relaciones diplomáticas completas con Cuba.
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