Dora Araya
La activación de una nueva esperanza para nuestro país PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Frente Social Demócrata   
Miércoles 14 de Mayo de 2008 00:10
8va Reunión del Frente Social Demócrata:
12 de mayo del 2008

Dora Araya Rodríguez

Hay momentos cruciales en la historia de las personas y de los países. Momentos en que se dan coyunturas de "no retorno" , bifurcaciones inesperadas que llaman a un realineamiento de los recursos desarrollados individual y colectivamente, a un empoderamiento  como ciudadanos herederos de legados invaluables y a priorizar tareas actuando desde distintos niveles de decisión. De pronto, debemos reajustar nuestra escala de valores y prioridades,  tomar decisiones Mayores –trascendentales-, saltar fuera de nuestra área de confort y asumir responsabilidades de una magnitud tal que sobrepasan lo conocido.

Más allá de nuestro país, el planeta entero vive una de esas coyunturas cruciales que exigen hacernos más grandes, asumir el reto y dar respuesta.

Debemos sentirnos honrados por la oportunidad de vivir en esta coyuntura y ser llamados a una tarea de Servicio Mayor al  planeta y a nuestro país. El Servicio Mayor es aquél que trasciende nuestras necesidades y preferencias en aras de la unión y la convergencia y  sobre todo de la conciencia de que más allá de las apariencias y  de ideologías obsoletas, debemos articularnos como un  Movimiento que pretende la Movilización Popular para el cambio.

El FSD surgió de esta necesidad hace apenas unos meses cuando ante el fraude nos vimos obligados a trazar algunas líneas –trazos apenas- de un nuevo mapa para nuestro país. Un mundo se derrumbó ante nuestros ojos y debíamos asistir y procurar el  parto del Nuevo.

El cambio fue tan drástico que necesariamente teníamos que pasar por un proceso de duelo, sentir como los cimientos del país en que crecimos  cimbraban,  conocernos y reconocernos unos a otros y afianzar el grupo inicial. Las reuniones precedentes del FSD aunque en apariencia nos parecían un lento avance,  cumplieron su cometido en cuanto nos ayudaron a pasar por ese proceso, nos hicieron  desligarnos de posiciones ya caducas que habíamos ocupado en la vida política y civil de  nuestro país y movernos hacia nuevas posiciones desde las que respondemos al momento actual.

Como todo nacimiento  también sufrimos los dolores de parto, cuanto más cerca el nacimiento, más intensos. Y, al fin, en nuestra reunión del 12 de mayo, asistimos al surgimiento de una esperanza real para nuestro país.


Entendimos, por fin, que se construye de abajo hacia arriba mediante el Empoderamiento Ciudadano, de arriba hacia abajo mediante un espíritu de Servicio Mayor, y desde dentro hacia fuera asumiendo los retos desde el corazón y el amor a la Patria y al Planeta, porque al final, toda la construcción converge en el corazón, en la toma de conciencia de que el corazón de la Patria se rompió sólo para dar paso a un Corazón Mayor, más puro, valiente e íntegro.


En nuestra reunión del 12 de mayo,  trazamos el mapa  del pensamiento  al corazón que deberemos recorrer mil veces en el camino. A partir de ahí, estamos todos llamados a la acción.


Lo que necesitamos ahora es seguir remando sin descanso para transformar la democracia, para hacerla real, para liberar a Costa Rica de quimeras economisistas y ponerla en el lugar privilegiado que sabemos que está llamada a ocupar. contar con buenas cartas de navegación, ser hábiles en las maniobras y un compromiso renovado de sobrepasar las tempestades sin importar su magnitud.