Han transcurrido 21 días desde que a Oscar Arias se le ocurriera hablar de "la casa que hemos empezado a construir". No sé quiénes empezaron a construir semejante adefesio o quiénes serán los arquitectos de semejante "construcción". Además, nos explica en forma cantinflesca cómo se levantan las cuatro paredes, que al final terminan siendo nada más que un cajón vacío, sin cimientos, sin piso ni techo, sin puertas ni ventanas, y por supuesto no explicó cómo será el drenaje de las aguas negras… Tampoco le diseñó cocina. ¿Será esto un presagio de que moriremos de hambre, o será que está acostumbrado a recibir todo cocinado de Estados Unidos?
Se equivoca Arias de nuevo, porque los costarricenses tenemos una casa, que hemos construido durante varias generaciones. Nuestra casa es muy sólida en todos los aspectos y es admirada en todo el mundo por la paz, la tranquilidad, la solidaridad y, aunque a veces quienes la habitamos tenemos discrepancias, siempre nos hemos respetado y entendido como una gran familia. Lo que no nos menciona el presidente de facto -y sería bueno que lo hiciera- es si pretende demolerla completamente o si lo que pretende es edificar en un segundo piso "el castillo de sus sueños" que no puede construir sobre las nubes. Ahora entiendo, esto sería para él lo ideal; vivir con sus amigotes y sus secuaces sobre nosotros, que le serviríamos de macizo cimiento y además pretendiendo utilizarnos como tanque séptico. Me pregunto: ¿dónde estarán los 1000 cerebros que nos ofreció en campaña que ni aportan ideas, ni le ayudan a él a razonar cosas tan simples?
No se necesita ser arquitecto para saber que antes de pensar en construir una casa, se debe profundizar a conciencia sobre las necesidades de la familia y cerciorarse que se tiene un terreno seguro donde no haya peligro de deslizamientos. Una vez constatado esto, se contrata un buen arquitecto. No se puede pensar en iniciar una construcción, sin cumplir a cabalidad con estos requisitos, como tampoco se puede proceder sin antes asegurarnos con qué recursos económicos y humanos podemos contar.
Cumplido todo lo anterior, hay que sentarse a planear la casa de acuerdo a las necesidades reales de la familia que la habitará y así hacer un diseño adecuado con una funcional distribución de espacios. A los menores debemos proveerles un sitio seguro; a los mayores un espacio digno que no sea en el último rincón de la casa y a los trabajadores, condiciones adecuadas y seguras. Por supuesto debemos respetar la naturaleza, el clima de la zona y la cultura. Importantísimo es también asegurarnos de que la estructura antisísmica sea la correcta.
Parte medular, a mi criterio, aparte de los cimientos, es asegurarse del sitio hacia donde irán a desaguar las aguas negras. Si no podemos contar con un alcantarillado sanitario, debemos construir un tanque séptico y ser en extremo cuidadosos para que el terreno tenga un buen drenaje, pues de lo contrario habrá continuamente olor a caca en toda la casa y en el vecindario también.
El Primer Poder la República también ha demostrado ser realmente incapaz de hacer valoraciones objetivas a este tipo de intervenciones, que no resisten el mínimo análisis, sino que deberían descalificarse de inmediato. Mientras el país en total ingobernabilidad se precipita al abismo de la marginalidad, inseguridad, extremas violencia y pobreza y la total destrucción, los/as inquilinos/as de Cuesta de Mora siguen siendo parte de esta tragicomedia y continúan tocando sus arpas sobre las nubes mientras el país se desmorona, pensando algunos, en candidaturas tempranas de amigotes o en modelos futuros "perfectos".
¡Ojalá mañana no tengan que llorar como pendejos, lo que hoy no supieron defender como valientes!
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